El primer set fue extremadamente parejo y reñido. Además, se jugó con un nivel de intensidad altísimo. Si bien el marcador era muy igualado, la preponderancia en el manejo de las situaciones del encuentro parecía estar del lado de BigMaq y Avellaneda, que lograban ganar su servicio con mayor comodidad que sus rivales, al tiempo que ponían el servicio de sus adversarios en aprietos en cada game. Por eso no extrañó que en el sexto game aprovecharan las dudas de Roberto para meter presión con su saque y lograran el primer quiebre para adelantarse 4-2. Semejante panorama hacía pensar que ese podía ser el punto de inflexión para que el campeón defensor y su compañero liquidaran el primer parcial. Sin embargo, en el siguiente game se empezaron a observar todas las tendencias que, a la larga, serían la constante del partido. Primero, un Pablo Fullana intratable, que devolvía absolutamente todo lo que le tiraban. Segundo, un Avellaneda dubitativo con el servicio, sin poder encontrar un saque ganador que le diera puntos gratis o forzara al rival. Tercero, la falta de justeza para definir los puntos claves en la pareja de Miguel y Bigote. Cada vez que necesitaban ganar ese tanto crucial, cometían un error no forzado por apuro o falta de claridad. Así fue como dejaron escapar la chance y el score se puso primero 4-4 y luego 5-5. Ahí, en otra parada fundamental, volvieron a fallar, Avellaneda cedió su servicio nuevamente y el resto fue mantener la tendencia para el bahiense y su lungo compañero que, no sin transpirar, mantuvieron su saque y cerraron la primera manga con un ajustado 7-5.
La historia del segundo set mantuvo su correlato con lo que fue el resto del partido, con el agregado de que Fullana se fue creciendo de manera impresionante y empezó a protagonizar puntos increíbles. Un verdadero frontón que devolvía todo lo que le llegaba sin importar ni de dónde ni cómo viniera. Incluso hizo una jugada increíble en la que se abrió de piernas para dejar pasar una volea que le iba al cuerpo y luego se dio vuelta para pasar la pelota tras el rebote en la pared con increíble rapidez y precisión. Además, Miguel empezó a tener problemas para salir de la pared cada vez que lo forzaban a volver con un globo. Y tanto él como su coequiper empezaron a fallar más producto de la impotencia que les generaba no poder vulnerar a Pablo. Roberto, en tanto, mejoró su servicio y acompañó con una correcta actuación. Otro punto a favor de Fullana fue lo mucho que mejoró el saque. De hecho, no le pudieron quebrar ni una sola vez en el match (a pesar de que tuvo unos cuantos 15-40 y 0-40 en contra, siempre zafó). Esta vez el quiebre se produjo también en el 2-1. Allí Avellaneda volvió a perder su servicio (sin dudas el talón de Aquiles en su juego) y ya no hubo vuelta atrás. Para colmo, estando 5-3 abajo, fue Miguel quien no le encontró la vuelta a su saque, al tiempo que Pablo seguía pegándole a todo y Lapalma empezaba a definir con contundencia y autoridad. El 6-3 final no hizo más que marcar con absoluta certeza el merecido triunfo del equipo que tuvo al jugador más influyente del match (Pablo Fullana) y que, por sobre todas las cosas, jugó mejor casi todos los puntos claves. Esas fueron las aristas que marcaron la diferencia en un encuentro parejísimo, jugado con un ritmo infernal que desgastó notablemente a todos los players pese a haber durado apenas una hora.
La gran actuación del bahiense Fullana vino con premio doble, ya que el triunfo (segundo al hilo y quinto en los últimos seis que jugó) lo catapultó a la cima del torneo. No es de extrañar, ya que es el jugador del momento (si las circunstancias lo permiten, la semana próxima debería tener descanso ya que lleva jugados 7 consecutivos). Lapalma aprovechó para recobrarse de dos derrotas en serie y acomodarse en la tabla, ya que con la victoria llegó a 28 puntos para ocupar el tercer puesto a sólo uno de Miguel Queimaliños. Para BigMaq, en cambio, la derrota significó caer al segundo lugar y, encima, comprobar que su dupla con Avellaneda ya no es tan efectiva como el año pasado, porque quedaron con récord negativo para 2012 (2 victorias, 3 derrotas). Bigote sigue sin poder hilar triunfos en forma sucesiva y está sumergido en una irregularidad que lo encuentra más cerca del fondo que de la cima. A este paso, será un año para el olvido en términos paddlelísticos. No obstante, hay que reconocer que ambos jugaron contra una de las mejores pareja del Tour, que ahora cuenta con un registro histórico de 4 victorias contra solo 1 derrota.
Para la próxima fecha la gran novedad es el posible retorno de Federico Sela. Si el pulgar quebrado le responde bien, es muy factible que regrese al circuito tras casi cuatro meses (su última vez fue el 5 de Abril, cuando Slice todavía era My Way y se jugaba en la cancha 2 y no en la 3, que es un poco más inhóspita, sobre todo para la época invernal). Un condimento más para seguir de cerca el EM Paddle Tour 2012.
Para la próxima fecha la gran novedad es el posible retorno de Federico Sela. Si el pulgar quebrado le responde bien, es muy factible que regrese al circuito tras casi cuatro meses (su última vez fue el 5 de Abril, cuando Slice todavía era My Way y se jugaba en la cancha 2 y no en la 3, que es un poco más inhóspita, sobre todo para la época invernal). Un condimento más para seguir de cerca el EM Paddle Tour 2012.