La cuestión es que, una vez resueltos los interrogantes, quedó establecido que debían enfrentarse Pablo Fullana y Andrés Moreno contra Miguel Queimaliños y Diego Avellaneda. Un choque interesante porque se ponía en juego la disputa por el tercer y cuarto puesto, ya que al bahiense una derrota lo dejaba en la misma línea que sus adversarios. Lamentablemente el tránsito no ayudó y las tres cuartas partes de los jugadores involucrados recién pudieron llegar a la cancha a las 19 horas (mientras Pablo ya llevaba media hora de entrada en calor). Un dato de color en la previa: Miguel ingresó a la cancha con un cartel que hacia referencia a la aplicación RGS, software que en las últimas semanas le ha traído más de un dolor de cabeza a Moreno, con el fin de desconcentrarlo y "sacarlo" del partido.
Chicanas al margen, el espectáculo no defraudó, sobre todo en el primer set. El juego arrancó con un ritmo altísimo y una intensidad que hacía rato no se veía sobre el cemento de Slice Paddle. A cada ataque que intentaba cada una de las duplas, le seguía otro todavía más profundo, y cada defensa que se sucedía era mejor que la otra. En ese contexto de precisión y potencia conjugadas al máximo, el hecho curioso fue que se produjeron tres quiebre de servicio durante los primeros tres games. Primero fue Queimaliños quien sufrió el rompimiento de su saque, luego Moreno y finalmente Avellaneda. Recién en el cuarto game logró sostener su servicio Fullana, aprovechando cierto apresuramiento para cerrar los puntos de Avellaneda, quien parecía demasiado acelerado tratando de dejar atrás el comienzo lento y pasivo que había tenido en su última aparición. La cuestión es que ese quiebre de diferencia se mantendría a lo largo de toda la primera manga. Porque Andrés tuvo un desempeño casi impecable (apenas se le pueden contar un par de voleas erradas a boca de jarro y nada más) y Pablo fue levantando su nivel progresivamente y ganando cada vez más en confianza. Así, pese a los denodados intentos de "Bigote" y "Big Maq", que encima dilapidaron varias oportunidades de quiebre que podrían haber emparejado el marcador, Fullana y Moreno lograron capear el temporal, sostuvieron sus respectivos saques a lo largo del resto del parcial y lograron llevarse el primer set con un reñido 6-4 a su favor.
En cambio, la segunda manga fue otro cantar. El oriundo de Punta Alta y su compañero se crecieron aún más, mostrando un despliegue increíble que les permitía devolver todo y mucho más (un claro ejemplo fue esa corrida de punta a punta de la cancha que metió Fullana para devolver una volea tirada al vacío por Avellaneda que parecía imposible de traer). Para colmo de males, Miguel empezó a sentir el cansancio y eso se vio inmediatamente reflejado en la falta de justeza con sus derecha, que no solo ya no lastimaban como en el primer parcial, sino que terminaban muriendo, en su mayoría, en la red. Y si a esto se suma que Avellaneda nunca pudo lastimar con su saque y sufrió sendos quiebres, la cuestión se fue transformando paulatinamente en un monólogo de los ganadores, que prácticamente no ofrecieron grietas y terminaron cerrando el partido con un contundente 6-2.
Con este resultado, parecería haber quedado definido, en buena parte, el panorama de cara a la gran final del jueves 18 de Diciembre, porque Pablo Fullana, con la victoria, llegó a la línea de los 29 puntos, la misma en la que ya estaban Hernán Onzalo y Francisco Seguí. Ellos tres tienen un lugar asegurado en el partido decisivo. Hoy por hoy, pese a la derrota, quien se sumaría a ellos es Miguel Queimaliños, que mantiene una ligera ventaja sobre su compañero en este partido, Diego Avellaneda, que al sumar su segunda derrota en fila y haber alcanzando el número de partidos total a disputar de antemano (17), ya estaría afuera de la conversación. El que todavía tiene una remota chance es Andrés Moreno, que con el triunfo cortó una racha de dos caídas al hilo y debería ganar los dos encuentros que le quedan, además de necesitar una caída de Queimaliños.
Algunas de estas cuestiones empezarán a dirimirse la próxima semana cuando, de no mediar ninguna circunstancia rara, deberían enfrentarse Onzalo-Messina contra Queimaliños-Moreno.Otro partidazo, como la gran mayoría de los que hemos visto a lo largo de este EMPT 2014 que va llegando a su fin.
Chicanas al margen, el espectáculo no defraudó, sobre todo en el primer set. El juego arrancó con un ritmo altísimo y una intensidad que hacía rato no se veía sobre el cemento de Slice Paddle. A cada ataque que intentaba cada una de las duplas, le seguía otro todavía más profundo, y cada defensa que se sucedía era mejor que la otra. En ese contexto de precisión y potencia conjugadas al máximo, el hecho curioso fue que se produjeron tres quiebre de servicio durante los primeros tres games. Primero fue Queimaliños quien sufrió el rompimiento de su saque, luego Moreno y finalmente Avellaneda. Recién en el cuarto game logró sostener su servicio Fullana, aprovechando cierto apresuramiento para cerrar los puntos de Avellaneda, quien parecía demasiado acelerado tratando de dejar atrás el comienzo lento y pasivo que había tenido en su última aparición. La cuestión es que ese quiebre de diferencia se mantendría a lo largo de toda la primera manga. Porque Andrés tuvo un desempeño casi impecable (apenas se le pueden contar un par de voleas erradas a boca de jarro y nada más) y Pablo fue levantando su nivel progresivamente y ganando cada vez más en confianza. Así, pese a los denodados intentos de "Bigote" y "Big Maq", que encima dilapidaron varias oportunidades de quiebre que podrían haber emparejado el marcador, Fullana y Moreno lograron capear el temporal, sostuvieron sus respectivos saques a lo largo del resto del parcial y lograron llevarse el primer set con un reñido 6-4 a su favor.
En cambio, la segunda manga fue otro cantar. El oriundo de Punta Alta y su compañero se crecieron aún más, mostrando un despliegue increíble que les permitía devolver todo y mucho más (un claro ejemplo fue esa corrida de punta a punta de la cancha que metió Fullana para devolver una volea tirada al vacío por Avellaneda que parecía imposible de traer). Para colmo de males, Miguel empezó a sentir el cansancio y eso se vio inmediatamente reflejado en la falta de justeza con sus derecha, que no solo ya no lastimaban como en el primer parcial, sino que terminaban muriendo, en su mayoría, en la red. Y si a esto se suma que Avellaneda nunca pudo lastimar con su saque y sufrió sendos quiebres, la cuestión se fue transformando paulatinamente en un monólogo de los ganadores, que prácticamente no ofrecieron grietas y terminaron cerrando el partido con un contundente 6-2.
Con este resultado, parecería haber quedado definido, en buena parte, el panorama de cara a la gran final del jueves 18 de Diciembre, porque Pablo Fullana, con la victoria, llegó a la línea de los 29 puntos, la misma en la que ya estaban Hernán Onzalo y Francisco Seguí. Ellos tres tienen un lugar asegurado en el partido decisivo. Hoy por hoy, pese a la derrota, quien se sumaría a ellos es Miguel Queimaliños, que mantiene una ligera ventaja sobre su compañero en este partido, Diego Avellaneda, que al sumar su segunda derrota en fila y haber alcanzando el número de partidos total a disputar de antemano (17), ya estaría afuera de la conversación. El que todavía tiene una remota chance es Andrés Moreno, que con el triunfo cortó una racha de dos caídas al hilo y debería ganar los dos encuentros que le quedan, además de necesitar una caída de Queimaliños.
Algunas de estas cuestiones empezarán a dirimirse la próxima semana cuando, de no mediar ninguna circunstancia rara, deberían enfrentarse Onzalo-Messina contra Queimaliños-Moreno.Otro partidazo, como la gran mayoría de los que hemos visto a lo largo de este EMPT 2014 que va llegando a su fin.