Sin embargo, la cada día más consolidada dupla Folch-Queimaliños dio el gran golpe y obtuvo un categórico triunfo por 7-5, 6-4 y 5-4.
Eso sí, lo ajustado en la diferencia de games no es una mera cuestión azarosa, ya que el partido fue sumamente intenso, parejo y disputado, pero con buenos pasajes de juego. El primer set tuvo la característica marca en el orillo de los triunfadores: Arranque 1-4 mientras al Colo se le dibujaba una sonrisa Guasonesca en el rostro. Sin embargo, fieles a su costumbre, el "Hombre Grande" y Yogi empezaron a atacar, concentrándose más y apretando los dientes, para finalmente dar vuelta el parcial y cerrarlo con un 7-5 en el que resultaron claves la solidez voleando en la red y la ofensiva constante. Ese buen nivel sumado al desconcierto de los oponentes al no poder cerrar ellos el set, hizo que la balanza se inclinara para Corrugated y compañía.
En el segundo parcial, los ganadores aprovecharon el envión anímico y sacaron una rápida ventaja de 5-1, sobre todo poniendo presión en los tiros jugados hacia Beltrame, que lo forzaban a impactar sus pelotas en la red más allá de lo razonable (pese a que de la boca para afuera dijera que erraba esos tiros por falta de precisión). Al final, entre cierta relajación de Q y Folch más una ligera mejoría de Colo y Roberto, el parcial se hizo más parejo hasta llegar a un 5-4, pero nuevamente pesó la cabeza fría de los vencedores para cerrar definitivamente con un 6-4 y prolongar la supremacía en un tercer set que no llegó a completarse.
Las tendencias resultantes de la jornada son que Queimaliños y Folch se consolidan como dueto (jugando al paddle, no cantando, vale la aclaración -para eso está Urrustarazu-), Lapalma suma minutos con el consecuente rodaje que eso implica (seguramente más en las próximas semanas, ante la baja de Bigote Avellaneda por otros 4 jueves) y el Colo continúa perdiendo la paciencia, pese a que la semana anterior parecía haber encontrado un poco de paz y calma.
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