A diferencia de muchas otras tardes, esta vez se dio un match con poca equivalencia, ya que el trámite del partido fue dominado pura y exclusivamente por los lungos, tanto para bien como para mal. Pese a que Avellaneda arrancó falto de tiempo y distancia, Roberto llevó la manija en el primer parcial para aprovechar todas y cada una de las oportunidades que ofrecieron Queimaliños (en el partido más flojo que se le recuerde en los últimos tiempos) y Folch, que arrancó metiendo una serie de devoluciones de saque impresionantes (al estilo Andre Agassi) y luego fue decayendo paulatinamente con el correr de los games. La chapa indicó un 6-4 para el parcial que fue algo mentiroso, ya que la pareja ganadora estableció claras diferencias.
El correlato de eso se observó en el segundo set, cuando Roberto siguió encontrándole el punto a su paleta voluminosa y Avellaneda empezó a recuperar el toque adormecido por la inactividad. Si a eso se suma que "Corrugated" parecía estar fotografiando mariposas en Palermo por la llegada de la primavera más que jugando al paddle en My Way, el 6-2 resultante y lapidario no fue más que una lógica consecuencia de lo que cada pareja estaba aportando dentro de la cancha.
A esa altura Miguel ya se había ido de traste al piso mientras le recriminaba a Folch el querer atajarlo en lugar de seguir el juego.
Un atisbo de recuperación se observó en la dupla perdedora durante el tercer parcial, cuando Miguel encontró la altura indicada de los globos al tiempo que Avellaneda se enfrió y Lapalma no cerraba el centro de la cancha como había prometido. Ese set culminó con un 6-3 a favor de los derrotados que empezaron a creer en la posibilidad de alcanzar un empate. Sin embargo, en el cuarto parcial (algo inédito, motivado por la rapidez de los games y el haber jugado casi una hora cuarenta y cinco minutos gracias al arribo temprano al estadio y la demora de las señoras que juegan a continuación) los vencedores retomaron el control del trámite, Folch se fue nuevamente de paseo limpiando basuritas del piso al tiempo que su compañero de equipo estaba sacando y el "pitazo" final encontró a los ganadores 5-3 arriba con clara tendencia a su favor para cerrar el parcial, con la misma estrategia de juego que los llevó a hacerse de la victoria: cobertura total de la cancha, muy sólido trabajo en la red y variantes en el servicio que descolocaron a los adversarios. Sin dejar de remarcar la floja prestación de MAQ y Yogi, que jamás le encontraron la vuelta al partido.
Un atisbo de recuperación se observó en la dupla perdedora durante el tercer parcial, cuando Miguel encontró la altura indicada de los globos al tiempo que Avellaneda se enfrió y Lapalma no cerraba el centro de la cancha como había prometido. Ese set culminó con un 6-3 a favor de los derrotados que empezaron a creer en la posibilidad de alcanzar un empate. Sin embargo, en el cuarto parcial (algo inédito, motivado por la rapidez de los games y el haber jugado casi una hora cuarenta y cinco minutos gracias al arribo temprano al estadio y la demora de las señoras que juegan a continuación) los vencedores retomaron el control del trámite, Folch se fue nuevamente de paseo limpiando basuritas del piso al tiempo que su compañero de equipo estaba sacando y el "pitazo" final encontró a los ganadores 5-3 arriba con clara tendencia a su favor para cerrar el parcial, con la misma estrategia de juego que los llevó a hacerse de la victoria: cobertura total de la cancha, muy sólido trabajo en la red y variantes en el servicio que descolocaron a los adversarios. Sin dejar de remarcar la floja prestación de MAQ y Yogi, que jamás le encontraron la vuelta al partido.
Para destacar la virulencia con la que Folch remató hacia las humanidades de Avellaneda (lógico, ya que jugaba del otro lado) y Queimaliños (menos mal que era su compañero). Evidentemente una tensa jornada laboral lo dejó con cierta imagen entre ceja y ceja e imaginó que un par de buenos pelotazos podían ser una descarga útil para descomprimir la tensión interna. El futuro depara un nuevo interrogante, ya que Lapalma se ausentará por un mes y medio debido a temas académicos que le tapan la agenda. Tras haber jugado siete de los últimos ocho, su baja se va a sentir. Avellaneda es una incógnita, porque todo parece indicar que sus sesiones de kinesiología podrían extenderse en el tiempo. Mientras que Sela está empezando a vérselas negras en la Facultad y no es seguro que continúe participando con asiduidad. ¿Será hora de sumar nuevos valores? Pablo Fullana, crédito de Bahía Blanca que mostró buenas condiciones futbolísticas, está en las gateras a la espera de una oportunidad. De hecho, si no hubiera sido por un accidente casero que le dejó un corte en la mano, probablemente hubiera ocupado el lugar de "Bigote" esta semana. Lo importante es que, más allá de los nombre, EM Paddle siga vigente.
Una vez más afirmo que es un deleite leer las síntesis desarrolladas por Diego, todo un placer.
ResponderEliminarEspero que "El Colo Beltrame" tampoco se vea complicado por la facultad y pueda seguir participando ya que estamos muy justos por la cantidad de integrantes.
Y se espera con ansias la visita y comienzo de Pablo Fullana.
Saludos!