De entrada los ganadores entendieron la lección de la semana anterior y salieron a jugar el primer set sumamente enchufados. Con el espíritu bien arriba, jugaron mejor los puntos decisivos en los primeros games y eso les permitió sacar un holgada ventaja de 5-2. Sin embargo, los lungos se recuperaron a partir de luchar (casi mordiendo cada punto) y sin jugar extremadamente bien, emparejaron la balanza del marcador hasta alcanzar un 5 iguales. Cuando parecía que el envión anímico impulsaba a Roberto y Bigote por sobre sus adversarios, MAQ sostuvo a Beltrame anímicamente y ambos se recompusieron para cerrar el parcial con autoridad (sin que eso dejara de implicar una cuota de sufrimiento) y establecer el 7-5 final.
La segunda manga arrancó con una tendencia completamente opuesta a la del primer parcial. Roberto entendió que sus gafas le estaban haciendo pifiar más de la cuenta los smashes y se las sacó. El efecto "placebo" tuvo resultado, ya que en los primeros games del segundo parcial se vio al mejor Lapalma, extremadamente preciso y filoso en cada jugada. Del otro lado, el saque del Colo ya no lastimaba tanto como al principio y a Miguel todavía le resonaba la cabeza por el pelotazo que Avellaneda le colocó en el techo de la cabeza (nadie queda exento de las "agresiones" a los rivales, ni siquiera el pacífico Diego). Todo eso se tradujo en un 4-1 y 5-2 a favor de las torres, que a la larga terminaron corriendo la misma suerte que las que ilustran la historia de Tolkien en El Señor de los Anillos, ya que la dupla ganadora fue erosionando los cimientos de los altos hasta ponerlos de rodillas, primero pasando 6-5 al frente y finalmente cerrando en el tie break con un estupendo 7-3.
El saldo del match dejó como confirmación el progreso mental de Gustavo Beltrame, quien evidentemente con un buen respaldo en la dupla, puede soltarse más y sacarle "lustre" a su paleta. Además, Queimaliños sacó definitivamente chapa de estar un paso más allá del resto. Por otra parte, para la dupla perdedora esta significó, casualmente, su primera derrota jugando juntos. De todas maneras, aunque suene a verdad de perogrullo, el que salió ganando fue el paddle, con un partido memorable que perdurará en la memoria de la comunidad de este blog por mucho tiempo.
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