La tercera jornada del EM Paddle Tour 2013 ya empezó a mostrar algunos de los inconvenientes que resultan consecuencia del fin de la temporada estival y el regreso de toda la gente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Porque si bien el crecimiento del número de jugadores en el circuito da lugar a que, por ejemplo, haya habido dos móviles disponibles para trasladar a los jugadores (Martín Perilli y Miguel Queimaliños habían llevado sus respectivos autos), el tránsito de las calles hizo que Big Maq y Diego Avellaneda llegaran tarde a Slice Paddle (también hay que sumar cierta demora en la salida por temas de índole laboral). Por lo tanto, el tiempo efectivo de juego se vio reducido a apenas una hora.
En la previa de esta tercera fecha hubo un cambio inesperado, ya que Federico Sela recordó el martes que tenía otro compromiso y se bajó de la contienda. Su lugar fue ocupado por Miguel, lo que dio a lugar al siguiente enfrentamiento: Queimaliños-Avellaneda contra Lapalma-Perilli. Para Roberto era entonces su primera experiencia junto al recientemente incorporado Martín, mientras que del otro lado se presentaba una de las duplas que más encuentros lleva disputados en el historial (con este sumaron su decimotercer juego en pareja). Un detalle para nada menor, que se vería claramente reflejado en el desarrollo del partido.
El arranque del primer set fue parejo. Cada uno de los protagonistas sostenía con firmeza su servicio. Lapalma entendió rápidamente que el peso del partido iba a estar sobre sus hombros y por eso exhibió un despliegue todavía mayor al habitual, transitando la cancha de punta a punta y tratando de ser muy agresivo con sus golpes. A Perilli le faltaba calibrar mejor sus golpes, exhibiendo falta de tiempo y distancia, pero dando muestras de poseer muy buena muñeca a partir de algunos efectos "venenosos" que complicaban a sus rivales. De hecho, con su saque complicó muchísimo a sus adversarios, ya que no lograban encontrarle la vuelta a una pelota que venía con mucho efecto. Miguel y Bigote, por su parte, buscaban presionar desde el servicio, con Avellaneda tomando la red cuando le era posible y Queimaliños sacudiendo con sus derechas desde el fondo (salvando el detalle de que sus habituales paralelas no le funcionaban con la misma efectividad teniendo enfrente a un zurdo).
Así se llegó al 3-3 por bando y todo hacía presagiar que el encuentro se encaminaba a un cierre muy disputado. Sin embargo, Big Maq y su compañero calentaron motores, empezaron a ajustar sus devoluciones y cuando menos lo esperaban, lograron quebrar el servicio de Roberto para ponerse 5-3 adelante. En ese game fue clave que ambos lograron poner la pelota en juego en zonas mucho más incómodas tanto para Perilli como para Lapalma, lo que hizo que jugaran con menos soltura y terminaran incurriendo en algunos errores no forzados que inclinaron la balanza del punto. Y, a la postre, también la de ese primer parcial, ya que con otro sólido juego de saque el bi-campeón y su compañero cerraron la faena y concretaron un 6-3 sólido, más allá de algunas imprecisiones y apuros en el comienzo.
En el inicio de la segunda manga parecía que el rumbo del match podía llegar a torcerse. Roberto siguió machando con sus golpes bien colocados y, sobre todo, con sus voleas determinantes (muchas de ellas al cuerpo de Avellaneda, para asegurarse de que no hubiera "atajadas" posibles). Eso, sumado a que Martín parecía haber encontrado algo de ritmo, hizo que el cotejo volviera a equilibrarse. Parecía que volvían a tomar control Big Maq y compañía, cuando finalmente consiguieron torcerle el brazo a Perilli en su game de saque por primera vez en la tarde noche. Pero del otro lado de la red no estaban dispuestos a darse por vencidos y enseguida le quebraron a Diego para poner el marcador nuevamente en tablas (4 iguales). En ese momento pesó nuevamente la experiencia y el mayor rodaje de Queimaliños y Avellaneda, que mantuvieron la calma y consiguieron un nuevo quiebre a partir de la muy buena defensa (con efectivos globos que desactivaron las voleas de Roberto). Encima, no sólo rompieron el servicio rival una vez más, sino que también "quebraron" psicológicamente a Lapalma quien perdió los estribos en el último game y terminó tirando su paleta contra el piso en un claro gesto de impotencia y frustración porque, pese a haber hecho un gran esfuerzo, no había sido capaz de cambiar el rumbo de la historia. Y en ese también contribuyó cierta caída de Martín en los games finales, en los que tal vez algo cansado físicamente, erró más que al principio del parcial (sobre todo porque le falta más movilidad para evitar pegar con la piernas tan rectas y el cuerpo tan rígido). En ese contexto, el cierre fue bastante sencillo ya que Miguel liquidó el asunto con un game de saque muy sólido que le permitió a su dueto dibujar el 6-4 final.
Con esta victoria, el campeón defensor extiende su racha invicta a cuatro partidos (2 triunfos y 2 empates), al tiempo que se sube una vez más a la cima de la tabla (ese lugar que parece ser su hábitat natural). Para Avellaneda significó su tercer encuentro sin conocer la derrota (dos victorias y una parda), lo que le permite ilusionarse con tener un año más regular que el 2012 (y para eso siempre es clave un buen comienzo). Roberto, en tanto, cayó luego de una serie de cuatro partidos sin derrotas (acumulaba 2 halagos y 2 tablas). A su vez, para Perilli significó su segunda caída consecutiva en igual cantidad de partidos disputados y aún no ha podido ganar un set en sus dos presentaciones. No obstante, tendrá revancha la próxima semana cuando vuelva a jugar con Pablo Fullana. Enfrente estarán el último de los que debuta (Hernán Onzalo) junto a Federico Sela. Todo esto siempre y cuando no surjan imprevistos que obliguen a modificar el calendario (con los que ya empezamos esta semana). El EM Paddle Tour 2013 va tomando color progresivamente y la consigna se mantiene más vigente que nunca: ¿Alguien podrá destronar a Miguel Queimaliños?
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