Las estadísticas en el deporte suelen marcar tendencias, y si bien hay muchas otras variables que entran en juego a la hora de analizar los resultados deportivos, es innegable que los números proveen razones de peso a la hora de exponer conclusiones sobre el desarrollo de un encuentro de cualquier actividad deportiva. El EM Paddle Tour no es la excepción, por eso buena parte de lo que se describe semana a semana en este Blog está basado en la utilización de diversos datos de índole estadístico. De hecho, los guarismos permitirán entender por qué pasó lo que pasó en el primer partido del mes de Julio. Pero hubo un antes del match que implicó, una vez más, variables a la hora de determinar quiénes iban a protagonizar el cotejo en cuestión. Originalmente estaba estipulado que uno de los participantes fuera Alejandro Poggi, quien posteriormente iba a estar viajando un par de semanas por trabajo, razón por la cual se le programó un partido antes de irse. Sin embargo, el "Académico" Poggi está atravesando una etapa de incertidumbre a nivel físico por una molestia en la rodilla que parece seria y no quiso arriesgar hasta no tener los resultados de los estudios que se realizó. Por ende, el día martes hubo que salir a buscar reemplazo y apareció uno de los dos bomberos que habitualmente suelen apagar los incendios: Diego Avellaneda (el otro "Boy Scout" que suele estar siempre listo es Miguel Queimaliños). Así, el match quedó planteado de la siguiente manera: Avellaneda con Gustavo Beltrame (que en algún momento también puso en duda su participación afectado por un principio de estado gripal) enfrentando a Federico Sela y Pablo Fullana.
El comienzo del partido tuvo una situación algo extraña, ya que Beltrame se quedó maravillado con algunos conceptos tácticos que le habían mostrado la semana anterior cuando se quedó a jugar después de hora con unas señoras de nivel semi profesional y quiso implementar esas enseñanzas con su compañero de equipo, indicándole dónde se debía posicionar cuando el sacaba. La iniciativa habrá durado dos puntos, porque después Avellaneda se perdió (y se cansó, vale decirlo) y prefirió pararse como habitualmente lo suele hacer (al menos este año tan mal no le está yendo con su estrategia). Tacticismos al margen, durante el primer set regalaron un partidazo. Más allá de que hubo varios errores no forzados (sobre todo del Colo, que no lograba ajustar el tiempo y distancia de su revés) y algunas voleas falladas de manera increíble, ambos equipos se hicieron fuertes a partir de sus juegos de servicio. Hubo escasas chances de quiebre, pero sí varios puntos largos e igualdades o ventajas varias. Fede lastimaba con sus potentes definiciones desde el fondo y Pablo dominaba parte del espacio aéreo con su habitual contundencia para definir de volea (más allá de que le costaba sacar la pelota de la cancha). Del otro lado, Beltrame seguía haciendo gala de su "modo zen" y más allá de fallar algunos globos que le quedaban largos, mantenía la compostura y mostraba mucho aplomo para sacar las pelotas del fondo con buenas derechas colocadas, al tiempo que hacía gala de su muy buen manejo del efecto con slice. Avellaneda, por su parte, se dedicaba a atajar todo lo que le tiraban adelante y en varias acciones dio muestras de sus reflejos de arquero para devolver balazos que parecían imparables. Todas esas virtudes sumadas y una dosis balanceada de defectos en ambas parejas, hizo que el marcador llegara al 5 iguales por bando sin que nadie le pudiera torcer la muñeca al otro. En el undécimo juego "Bigote" ratificó que este año su cabeza le funciona mejor y soportó la presión de tener que sostener su servicio bajo presión para quedar 6-5 adelante. Y enseguida tanto él como Beltrame pusieron presión sobre el saque de Fullana con buenas devoluciones para generar rápidamente un par de chances de break point que concretaron de inmediato, sellando un ajustado 7-5 en el que la diferencia fue mínima y consistió, justamente, en que el Colo y su compañero aprovecharon la oportunidad en el momento adecuado.
Ese quiebre representó, además, un punto de inflexión en el partido. Porque a partir de ahí Federico y Pablo dejaron de jugar. Fue tal el impacto anímico de perder ese set tan parejo en el que habían mostrado tan buen nivel, que bajaron la guardia y no pudieron recuperarse nunca más. Cuando se quisieron acordar y trataron de volver al partido, ya habían cedido su servicio en dos ocasiones y estaban 0-4. Encima, del otro lado sus adversarios mantuvieron la concentración y no se dejaron estar casi en ningún momento. Beltrame empezó a encontrar el golpe de revés que no había hallado en el primer set, por lo que los saques de Fullana hacia esa dirección ya no lo incomodaban. Además, Fede había perdido la paciencia que lo venía caracterizando este año y volvió a ser el de la temporada pasada, despilfarrando primeros saques sin ton ni son. Por otro lado, Pablo bajó su nivel en la red, Avellaneda mantuvo el suyo y eso terminó inclinando la balanza hacia un lado definitivamente. Apenas hubo un atisbo de recuperación cuando le quebraron el saque al Colo en el quinto juego, pero inmediatamente volvieron a ceder su servicio, el score quedó 5-1 y en el game siguiente Diego volvió a sacar con autoridad (no le vulneraron el saque en todo el partido) y festejó el 6-1 final que le permitió ganar su segundo partido sobre tres jugados con Beltrame esta temporada (una evolución importante para una pareja que hasta la lesión del Colo tenía un registro muy negativo).
Y justamente aquí es dónde se ve la influencia de la estadística, esa que se mencionaba al inicio de este análisis. Para Sela y Fullana fue su octavo partido juntos y jamás han podido ganar. Ahora suman un empate y 7 caídas. Sí, leyeron bien, perdieron prácticamente todo lo que jugaron juntos. Con lo cual, el resultado del partido termina siendo lógico y hasta previsible, si se observa con estos números en la mano. Más allá de esto, el triunfo le permitió a Diego Avellaneda ganar dos consecutivos después de mucho tiempo y mantener en la conversación, allá arriba en los puestos de vanguardia, muy cerca del bicampeón Queimaliños. Para Gustavo Beltrame el triunfo después de una derrota ratifica su muy buen retorno al circuito y le permite escalar posiciones, situándose en la mitad de la tabla y con interesantes perspectivas de progreso de cara al futuro. En cambio, la derrota empieza a generar cierta incertidumbre en Federcio Sela, que cayó por tercera vez consecutiva y va cediendo terreno y alejándose de los tres de arriba. Y para Pablo Fullana este revés significó el segundo al hilo y la séptima caída en diez partidos, lo que demuestra que claramente el 2013 no ha sido su temporada. Lo positivo para los cuatro es que todos terminaron en buenas condiciones físicas y con todos los contratiempos que ha tenido el circuito en ese aspecto, es una gran noticias.
Lo que se viene en el EMPT 2013 es otro gran duelo entre quienes, hasta ahora, han sido los dos grandes protagonistas del certamen: Miguel Queimaliños y Francisco Seguí. El campeón defensor deberá jugar contra Sebastián Cufré (que volvería al ruedo después de sus vacaciones), mientras que el jovencito marplatense (que regresa después de un viaje laboral de dos semanas a Estados Unidos) aunará esfuerzos con Gustavo Beltrame para tratar de regresar a la cima de las posiciones. Todo esto, claro, en los papeles, porque como viene la mano esta temporada, es difícil confirmar con tanta antelación que lo programado será lo que efectivamente ocurrirá. Pero eso, en parte, es otro de los condimentos que hacen tan dinámico y apasionante al EM Paddle Tour 2013.
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