Ya es casi una regla no escrita que el fixture del EM Paddle se vea modificado de una semana a la otra. Casi siempre el partido que se anticipa en la edición anterior de estas líneas luego no se concreta. En esta oportunidad hubo dos deserciones en el camino: Primero se bajó Pablo Fullana, quien el martes confirmó que se iba a su ciudad natal, Punta Alta, en Bahía Blanca, a pasar el fin de semana largo; y luego, el día miércoles, el que dio una paso al costado fue Sebastián Cufré, argumentando que su madre venía a visitarlo a él, su señora y la flamante benjamina de la familia, Sofía, desde Mar del Plata. Si a eso se sumaban las bajas de Alejandro Poggi (todavía con molestias en la rodilla y sin fecha de retorno visible), Hernán Onzalo (recién llegado de Canadá tras cuatro meses "exiliado" por trabajo, prometió volver la próxima semana) y Francisco Seguí (dijo que no podía, pero se sospecha que decidió adelantar sus vacaciones de paddle dada la mala racha que está atravesando), el panorama pintaba bastante complicado ya que quedaban apenas dos opciones para cubrir esos dos lugares: Federico Sela y Diego Avellaneda. Afortunadamente para la organización, ambos pudieron ser de la partida pese al poco tiempo de anticipación del aviso y sus presencias dieron lugar a un partido que es un verdadero clásico del EM Paddle Tour. ¿Los motivos? Se juntaron en cancha cuatro de los fundadores de esta tradición del paddle dentro de EM, cuando decidieron arrancar con esta sana costumbre de cada jueves allá por 2011. De hecho, Avellaneda (con 59), Queimaliños (con 56) y Sela (con 49) son los tres Titanes del Cemento con más partidos disputados en la historia del circuito. Y Beltrame, para haber estado un año y medio fuera por lesión, también tiene un buen número de encuentros jugados (31).
La última vez que los cuatro habían coincidido sobre el cemento de Slice Paddle fue el 28 de Julio de 2011. Después, los bemoles del fixture y la mencionada lesión del Colo impidieron que estos cuatro "ases" compartieran una cancha nuevamente. Hasta que el jueves volvieron a verse las caras. Pero esta vez Gustavo Beltrame jugó con Diego Avellaneda y Miguel Queimaliños con Federico Sela. Y la expectativa, más allá del contexto histórico que rodeaba al partido de por sí, estaba en ver el duelo entre los dos primeros de la tabla: El bicampeón y Bigote.
Pese a que en la previa se especulaba con ver un match sumamente parejo, dadas las características de los jugadores, ese argumento se desmoronó cual castillo de naipes en un par de games. Porque el Colo y Avellaneda entraron en calor y en ritmo mucho más rápido que sus adversarios y no dejaron pasar las primeras oportunidades que se les presentaron para sacar ventaja. Jugaron seguros y tranquilos con sus servicios y mostraron mucha solidez en sus golpes, moviéndose bien en tándem como dupla, con Diego haciéndose dueño de la red (como suele ocurrir) y Gustavo haciendo gala de su buena capacidad para jugar desde el fondo de la cancha y traer de vuelta la pelota desde la pared. En cambio, del otro lado lo que se veía era un sucesión interminable de errores. Para empezar, Miguel no pudo hacer pie con su saque en el primer game en el que sirvió y rápidamente le quebraron el servicio, cosa que no suele ocurrir. Encima, Federico no mostró ni una pizca de esa serenidad que le permitía jugar sus golpes con muy buena colocación y entró fallando a diestra y siniestra (inclusive el saque, ya que su primer juego de servicio fue muy pobre y se lo rompieron sin atenuantes). Así, en menos de lo que canta un gallo, el marcador estaba 4-0 a favor de Avellaneda y Beltrame, que ni en sus mejores sueños se esperaban semejante ventaja de arranque. Probablemente eso haya hecho que perdieran un poco el foco en los dos games siguientes, ya que en el primero de ellos el Colo aflojó un poco con el saque y tanto él como Bigote perdieron precisión en sus golpes. Eso, sumado a la lógica remontada que mostraron Big Maq y su compañero flamante Ingeniero en Sistemas (ahora sí, oficialmente con diploma y todo, felicitaciones!!!), hizo que se generara un poco de suspenso ya que el score se puso 4-2. Pero fue tan solo una ilusión óptica, porque bastó que el crédito de Villa Ballester y su compañero del barrio de Caballito ajustaran las clavijas y recobraran la solvencia para volver a forzar los errores de sus rivales y así, tras quebrar una vez más el saque de Fede, cerrar el primer parcial con el servicio de Avellaneda (nuevamente muy firme en ese rubro) por 6-2.
La historia, curiosamente, se repetiría en el segundo set. Cuando todo hacía suponer que iba a ver una remontada furiosa de campeón defensor y su compañero, tocados por la floja performance mostrada en la primera manga y lo abultado del resultado, ocurrió exactamente lo contrario. Empezaron jugando peor que en el arranque del partido, errando a troche y moche. Sobre todo Sela, que a esa altura ya había dejado la compostura del otro lado de la calle Catamarca (en su casa, que está enfrente de Slice) y despilfarraba saques intentando variantes improductivas a la vez que sacudía las paredes con pelotazos fuertes sin destino alguno. Por eso, otra vez en un abrir y cerrar de ojos, Beltrame y Avellaneda se encontraron 5-0 arriba. Sin embargo, con el cierre del partido a mano, les tocó padecer el famoso síndrome de tener que liquidar con todo a favor (si no, ver lo que le pasó recientemente a Del Potro en Cincinatti). En el primer intento, contra el servicio de Queimaliños, se encontraron con un muy buen game de saque de Miguel y no tuvieron chances. En la segunda oportunidad, con Avellaneda sirviendo, estuvieron muy cerca, sin embargo, tras uno de los juegos más extensos del partido con varios deuce y ventajas para cada lado, a Bigote le tembló un poco la mano como en sus peores momentos (toda la fortaleza mental que venía mostrando últimamente se fue un poco a los caños) y no sólo cometió su primera doble falta del partido sino que terminaría cediendo su saque para que la cosa quedara 5-2. Encima, en el game siguiente Federico sacó como nunca en todo el partido (incluso metiendo uno de esos misiles que son inatajables) y la cosa de inmediato quedó 5-3. Para el Colo y su compañero la situación empezaba a ponerse tensa. Tal vez porque, más allá de la solidez demostrada, durante buena parte del encuentro se habían nutrido de los errores de la pareja adversaria y ahora era el momento en el que ellos tenían que salir a tomar el control del trámite y salir a ganar los puntos para liquidar la historia. El siguiente game, con Beltrame sacando, fue igual de complicado que los anteriores. Encima, en un par de puntos Miguel empezó a "trabajarlo psicológicamente" al Colo y, creáse o no, lo indujo a cometer dos dobles faltas seguidas en un momento clave del partido. Sin embargo, tanto él como Avellaneda se repusieron y finalmente lograron cerrar el partido con un 6-3 que premió a la dupla que jugó con más solidez y concentración a lo largo de toda la tarde noche, logrando reducir sus errores casi al mínimo y aprovechando la parva de equivocaciones en la que incurrieron sus oponentes.
Con este resultado, Diego Avellaneda (el socio del silencio) se trepó por primera vez a la cima del torneo, desbancando a Miguel y sumando su cuarta victoria consecutiva. Para Gustavo Beltrame también significó su cuarto triunfo al hilo y le posibilitó trepar al tercer lugar, desbancando a Francisco Seguí. Encima, la proyección de sus ratios lo pone como potencial líder cuando empareje en partido jugados a Bigote y Big Maq. Para Miguel Queimaliños, en tanto, esta significó su primera derrota tras cinco juegos en los que había sumado halagos consecutivamente (no perdía desde el 25 de Abril) y ahora tendrá que remar desde atrás nuevamente (nada que le preocupe demasiado, ya que lo había hecho a principio de año con Seguí y progresivamente le fue dando alcance hasta superarlo). El que no puede salir de la mala es Federico Sela que acumuló su sexta caída en serie (una de las peores rachas de la historia del circuito, ya que no gana desde el 9 de Mayo) y empieza a precipitarse peligrosamente hacia el fondo de la tabla.
El futuro del EM Paddle Tour 2013 (menos predecible que lo que pasa cada día en nuestro país a juzgar por lo que viene ocurriendo en las últimas semanas) indica que la próxima semana deberían (sí, mejor refugiarse en el potencial) enfrentarse Gustavo Beltrame y Hernán Onzalo, en su esperado retorno al circuito, contra Pablo Fullana y Sebastián Cufré. Un interesante desafío para el Colo que, claramente, es el jugador del momento en los últimos dos meses. ¿Podrá dar ese salto de calidad y personalidad que lo catapulte definitivamente a la lucha por el trofeo? En la próxima edición se sabrá a ciencia cierta...
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