Suele ser tema recurrente en el repaso de cada jornada del EM Paddle Tour 2013 analizar las distintas bajas que se producen semana a semana con respecto al partido en principio planificado según el fixture. Lo cierto es que el tema nunca se agota, porque semana a semana van ocurriendo circunstancias que lo alimentan. En este caso, la particularidad fue que la fecha estuvo a punto de ser suspendida ya que el número de deserciones llegó a tres, algo que no había sucedido previamente. Primero se bajó Francisco Seguí, quien argumentó tener una semana muy atareada laboral y personalmente. Luego fue Miguel Queimaliños, afectado por una faringitis que lo obligó a permanecer en reposo durante varios días de la semana sin poder ir a trabajar. Y finalmente Gustavo Beltrame, con otro compromiso social ineludible: El festejo de cumpleaños de su cuñada (Claro, una cena en La Bistecca de San Isidro era mucho más tentadora que el partido de paddle...). Para cubrir los primeros dos lugares rápidamente aparecieron Pablo Fullana y Diego Avellaneda. Sin embargo, la incertidumbre rondó alrededor del tercero. ¿Por qué? Porque Federico Sela, habitualmente disponible, esta vez no podía ser de la partida. Y con Sebastián Cufré afuera por lesión, las posibilidades parecían agotadas. Sin embargo, el Colo decidió preguntarle al "otro" marplatense de todas formas y se encontró con una respuesta positiva, diciendo que andaba mejor de su dolor de espalda. Con lo cual su confirmación sobre el pucho salvó la cancelación del cotejo.
Todos estos cambios redefinieron el escenario del encuentro a disputarse. Así las duplas quedaron conformadas de la siguiente manera: Pablo Fullana y Hernán Onzalo contra Sebastián Cufré y Diego Avellaneda. Difícil de predecir en la previa, porque Hernán venía en levantada pero Pablo con muchos altibajos, mientras que del otro lado Bigote iba a intentar continuar con su racha positiva que lo había catapultado a la cima del certamen, pero era una incógnita como iba a responder Cufré físicamente.
El arranque del partido fue sorprendente, porque no hubo equivalencias. Todo, absolutamente todo, fue a favor del bahiense de Punta Alta y su compañero, quien más que nunca dejó en claro que el apodo de "Correcaminos" no le sienta nada mal. La clave pasó, fundamentalmente, por un cúmulo de razones. A saber: Fullana jugó el que, probablemente, haya sido su mejor partido del año, en una versión muy cercana a la del notable nivel que había exhibido en 2012 y que lo llevó a pelear por el título hasta las últimas fechas; Hernán jugó una barbaridad, sin dudas protagonizó su actuación más destacada desde que se sumó a las huestes de los "Titanes del Cemento", devolviendo todo lo que le tiraban, llegando a pelotas imposibles y, sobre todo, arriesgando mucho más con su saque, lo que le permitió ganar los puntos de servicio con relativa comodidad; Avellaneda estuvo muy por debajo de lo que venía jugando, falto de precisión y, principalmente, con un saque demasiado liviano que le cedía la iniciativa a los adversarios; finalmente Cufré estuvo impreciso pero, sobre todo, claramente disminuido desde lo físico, sin poder dejar el 100% sobre el cemento de Slice Paddle. Y vale la pena detenerse en este último punto. Por supuesto que se valora la buena voluntad de venir y permitir que el partido se juegue, pero si, como señaló en un momento del partido "no se puede agachar" producto de las dolencias en la espalda, está claro que da un notable hándicap de ventaja con respecto a los demás jugadores y, lo primordial, perjudica su salud inútilmente. Razón por la cual, como ya se dijo en este Blog, debería replantearse seriamente su continuidad en el circuito, ya que está claro que la práctica de esta disciplina deportiva no le va a ayudar en lo más mínimo a mejorar su condición.
En el contexto mencionado, entonces, no resultó ninguna sorpresa que el primer set fuera propiedad de Fullana-Onzalo con un categórico 6-1 que incluyó tres quiebres de servicio (dos sobre el saque de Avellaneda que, se insiste, sacó flojito) y un claro dominio de la red por parte de la dupla ganadora que, entre otras cosas, limitó las subidas a la red de Bigote, sacándolo de su zona de confort y obligándolo a jugar más de fondo de cancha, cosa que no es su fuerte.
Curiosamente en el inicio de la segunda manga el panorama cambió. Sebastián afinó la puntería y pudo hacer gala de su buena muñeca, tirando golpes de calidad extremadamente bien colocados. A partir de eso, Avellaneda pudo subir más a la red, porque Hernán y Pablo ya no devolvían tan cómodos, lo mismo que en los games de servicio de Diego, que mejoró su saque y entonces a partir del mismo pudo forzar más los errores rivales e, incluso, conseguir algún que otro ace o saque ganador. Ese cambio de actitud y elevación del nivel de juego les permitió golpear rápido y quebrar el servicio de Fullana en el segundo game. Luego mantuvieron el quiebre hasta el 5-3, siendo el trámite del juego relativamente parejo, con una ligera superioridad de Seba y Diego. Sin embargo, en ese momento, cuando contaban con todo a favor para extender el partido a un tercer set, no pudieron mantener la fortaleza física y mental necesaria. Pablo y Hernán volvieron a crecer en su juego, embocando todas como en el primer parcial, y la taba se dio vuelta en un santiamén. A ello hay que sumar las quejas permanentes de Cufré con respecto a las luces que lo encadilaban y a la mala suerte para justificar muchas pelotas que morían en la red o iban directo a las paredes y el alambre. Circunstancia que, claramente, le hizo perder un poco la concentración. Así planteadas las cosas, los games se fueron sucediendo uno tras otro a favor de Fullana y Onzalo (este último volviendo a jugar en un nivel superlativo). La cereza del postre fue un último quiebre sobre el saque de Avellaneda, que en ese último juego pareció volver a llenarse de dudas y sobre todo a mostrar algo de frustración y cansancio (porque pese a rodar un par de veces por el piso para devolver pelotas que parecían perdidas, siempre volvía algo del otro lado). Resultado: Un game errático que terminó sellando el 7-5 final a favor de Pablo y Hernán que se llevaron un triunfo tan merecido como categórico porque, a lo largo de todo el match, fueron netamente superiores a sus rivales.
Lo curioso fue que éste fue el primer triunfo como dupla de ambos, ya que llevaban dos derrotas previas con tándem. Para Pablo Fullana significó mantener la tendencia irregular de alternar victorias y derrotas (lleva cuatro y cuatro en los últimos 8 partidos). Hernán Onzalo, en tanto, ganó por tercera vez consecutiva y lentamente empieza a asomar como una amenaza para los de arriba, sobre todo teniendo en cuenta el nivel que demostró en este partido. Si mantiene ese estado de forma, será difícil de frenar. En cambio, Diego Avellaneda jugó uno de sus partidos más flojos de los últimos meses y cayó luego de cinco victorias en serie. Evidentemente, toda racha está para cortarse y esta vez le tocó a Bigote que, sin embargo, por ahora mantiene la punta, pero claramente no podrá dormirse en los laureles ni permitirse deslices en forma consecutiva. Mientras que Sebastián Cufré acumuló su segunda caída al hilo y sigue habitando el último puesto de la tabla (si se toma en consideración a aquellos que todavía no retiraron del circuito y siguen siendo "jugadores activos").
Lo que aguarda a la vuelta de la esquina, supuestamente (porque ya quedó más que claro que nunca se sabe con las agendas tan complicadas de todos los players y las lesiones) un duelo muy interesante: Miguel Queimaliños y Pablo Fullana (una dupla de las históricas y con mayor rodaje, que está invicta con 5 victorias y un empate) contra la juventud de Gustavo Beltrame y Hernán Onzalo (juntos jugaron una sola vez y ganaron, a lo que hay que sumar que ambos parecen ser los "jugadores del momento"). Indudablemente, en nuevo encuentro para "alquilar balcones" en el marco de este apasionante EMPT 2013.
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