El comité organizador del EM Paddle Tour hace su mejor esfuerzo para tratar de tener el fixture del campeonato definido con la mayor antelación posible. Sin embargo, no hay forma de poder garantizar a ciencia cierta que el cotejo que se anuncia en estas líneas como a jugarse la próxima semana, efectivamente vaya a tener lugar. Como en casi todas las semanas del circuito en lo que va de 2014, la número 13 no fue la excepción y contó con la baja de Pablo Fullana quien, el martes a la noche, avisó que se le complicaba por una visita fuera de agenda de sus padres provenientes de Punta Alta. En consecuencia, hubo que salir a buscar reemplazo. Con Miguel Queimaliños aún lesionado, la primera opción en la que se pensó fue Francisco Seguí, el flamante líder del campeonato y único invicto en lo que va de la temporada. Pero el "hombre excusa" argumentó tener otros compromisos sin dar mayores precisiones al respecto. La cuestión quedaba reducida, entonces, a los tres players que han demostrado tener la mejor tasa de disponibilidad en el año en curso: Jorge Messina, Federico Sela y Diego Avellaneda. Al crédito de Caseros no se lo convocó porque es el que tiene más cantidad de partidos disputados y hay que tratar de balancear con el resto. El "Ogro" Sela enseguida se puso a disposición, pero finalmente la organización decidió que juegue Bigote Avellaneda, quien a finales de Junio se ausentará por tres semanas debido a su viaje rumbo al Mundial Brasil 2014. En consecuencia, el match de la jornada trece quedó conformado de la siguiente manera: Gustavo Beltrame - Andrés Moreno, contra Hernán Onzalo y Diego Avellaneda.
Desafortunadamente a Hernán se le complicó la salida de la oficina y terminó arribando a Slice Paddle a eso de las 19 horas. Esa llegada con la lengua afuera y desesperada se trasladó a su juego, ya que el Correcaminos nunca le encontró la vuelta al partido en el primer set. La paridad que se podía esperar en la previa solo duró tres games. Tras el primer quiebre de servicio sufrido por Onzalo, la balanza se inclinó violentamente hacia el lado del Colo y su atildado compañero. Una de las claves para que eso suceda tuvo que ver con la buena estrategia de juego que ambos implementaron. Ante una dupla rival cuya característica era plantarse en la red casi de inmediato, los dos se percataron que había que jugar bolas bajas y rasantes. Obviamente ayudados por sus finas muñecas (tanto Gustavo como Andrés son de los más sutiles del circuito con la paleta en la mano) y una precisión asombrosa, sacaban unos golpes certeros que, o bien atrevesaban a sus rivales por el centro mismo de la cancha, provocando la indecisión de ambos, o iban bien abajo o pegadas al cuerpo de sus rivales, lo que hacía que no pudieran devolver con comodidad y terminaran cediendo los puntos. A su vez, Moreno y Beltrame hacían daño (y mucho) con sus respectivos saques, muy cargados de efecto, lo que hacía que a Hernán y a Diego se les complicara poner la pelota en juego y, cuando lo lograban, rara vez podían acomodar la devolución a dónde ellos pretendían hacerlo. Con semejante panorama, el desenlace de la primera manga fue casi previsible: El saque de Onzalo fue nuevamente quebrado en el octavo juego y eso sentenció el inobjetable 6-2 a favor del actual campeón y su compañero riverplatense.
Para el segundo set Onzalo y Avellaneda decidieron cambiar posiciones en cancha para recibir, a ver si de alguna manera eso los ayudaba a torcer el destino del encuentro. Sin embargo, después de un primer game inicial en el que estuvieron por primera vez cerca de provocar un rompimiento, la situación se volvió a tornar cuesta arriba para ellos. Encima, el único punto sólido que parecía tener la dupla, que había sido el saque de Bigote, se cayó a pedazos porque en el segundo game Beltrame y Moreno sacaron un par de passings formidables, Hernán falló un par de voleas insólitas y finalmente Avellaneda cedió su servicio, quedando el score 2-0. Nada parecía haber cambiado entonces. De un lado, golpes precisos y definiciones contundentes. Del otro lado, imprecisiones y dudas en la red que generaban desencuentros y puntos perdidos. La chapa quedó 3-1 a favor del Expreso de Villa Ballester y del único padre de familia que integra el circuito esta temporada. La historia parecía encaminada hacia un claro y amplio triunfo de quienes hasta ahí estaban jugando de forma impecable, metiendo prácticamente todo lo que tiraban y aprovechando que uno de sus rivales jugaba limitado por una molestia en el hombro (Avellaneda) y el otro todavía estaba más en el Edificio Torre Boston que en la cancha de paddle de la calle Catamarca. Pero si hay algo que ha caracterizado tanto a Hernán como a Diego en el tiempo que llevan en el circuito, es que son dos jugadores que jamás van a dar nada por perdido. Ni un punto, ni una pelota y, menos aún, un partido. Y a pesar de todas las adversidades, ambos siguieron luchando y jugando cada punto dejando todo sobre el cemento, aunque el juego no apareciera. Y de repente, como quien no quiere la cosa, un par de buenas devoluciones sobre el servicio de Beltrame y más decisión a la hora de atacar en la red, hicieron que el rumbo del match se modificara. Gustavo cedió por primera vez en el juego su saque y al game siguiente el marcador ya estaba igualado en 3 por bando. Las pelotas que antes salían con mucha fluidez de las paletas del campeón y de Moreno ya no tenían la misma justeza. La bola ya no les corría como en la primera parte del cotejo. Encima, del otro lado la confianza empezaba a crecer y tanto Onzalo como Avellaneda empezaban a vez una luz de esperanza al final del túnel (sobre todo porque Hernán al fin parecía haber salido definitivamente del subte...). Y en ese lapso final del segundo set se vio, con certeza, lo más interesante de todo el partido. Con cada una de las parejas apelando a sus mejores recursos para superar a la otra. Un ida y vuelta intenso, con puntos extensos y jugados a brazo partido, con rallies de no menos de diez pelotas yendo y viniendo. El tanteador llegó a estar 5-4 a favor de Beltrame y Moreno, que con un quiebre podían cerrar el asunto. Sin embargo, no lo consiguieron y en el 5-5, el brazo que se aflojó fue el de Andrés. Sus saques perdieron el veneno que venían llevando hasta ese momento y entre un par de aciertos de Hernán y Diego y algunos yerros de Moreno y el Colo, se produjo el quiebre decisivo. Con el 6-5 en bolsa, Onzalo ratificó el rompimiento con uno de sus mejores games de saque y consiguieron el improbable 7-5 que los ponía nuevamente en carrera.
Y fue en ese momento, en el breve lapso que pasó entre el cierre del segundo parcial y el comienzo del tercero, en el que ocurrió el primero de dos puntos de inflexión que terminarían de definir el desenlace de esta historia. Mientras se hacía el cambio de lado, Gustavo Beltrame confirmó que faltaban menos de quince minutos para las 20 por lo que seguramente no se iba a poder terminar el partido y el marcador iba a terminar siendo un empate (con tie-advantage o no). Y se ve que esa idea le quedó dando vueltas en la cabeza a lo largo de todo el tercer parcial, porque dejó la sensación de haber jugado todo ese set esperando el momento en el que llegaran los que tenían alquilada la cancha luego para dar por finalizado el partido. Lo cierto es que ese momento nunca llegó y, para colmo de males, cuando la manga final todavía estaba pareja, sin quiebre por bando, tuvo lugar una jugada que se terminaría llevando definitivamente al Colo del partido. A saber: Tras un impecable globo sobre la cabeza de Avellaneda, Bigote quedó de espaldas casi pegado al alambre y, vaya uno a saber cómo, sacó un paletazo a dos manos hacia atrás paralelo al enrejado. Dado que llegó sumamente apurado, toda su humanidad se estrelló contra la reja y generó un movimiento de la estructura metálica. Beltrame, que estaba parado de frente a la jugada, quedó sorprendido por la acción y no atinó a responder el golpe con decisión. Conclusión: Punto perdido mientras Gustavo argumentaba que la pelota había rozado el alambre por la onda expansiva que había generado Diego al chocar contra el mismo. Los otros dos testigos de la acción, Andrés y Hernán, aseguraban que la pelota había sido buena. Tras unos instantes de debate, parecía que el punto se iba a jugar de vuelta, sin embargo el Colo decidió seguir adelante y en ese game se terminaría gestando el nuevo quiebre sobre el servicio del campeón que dejaría servido en bandeja el encuentro para Onzalo y Avellaneda. Hubo un momento de zozobra cuando, tras quedar 4-1 adelante, Avellaneda tuvo un game de saque un poco flojo y el subsiguiente quiebre dejó las cosas 4-2. No obstante, a sus rivales ya no les salía nada, el Colo se había ido con la pelota del alambre y no tuvo que pasar demasiado para que el servicio de Andrés sucumbiera y Hernán cerrara un tercer set formidable con otro impecable juego de saque y volea que dictaminó el 6-2 final para un heroico triunfo.
Terminado el juego Gustavo Beltrame se quejó de que el horario del partido se hubiese extendido más allá de las 20 horas, cuestión sin sustento alguno, porque el espíritu del EMPT siempre apunta a terminar los encuentros en la medida de lo posible. Sólo cuando hay alguien atrás que viene con la cancha reservada para jugar, es que se termina puntualmente. Caso contrario, se juega hasta que se completa el match. Lo cierto es que, quejas al margen, Hernán Onzalo sumó su segunda victoria consecutiva y se prendió definitivamente en el lote de arriba, pisándole los talones a Seguí y Fullana. Diego Avellaneda cortó una racha de dos derrotas consecutivas y, más importante aún, logró salir del sótano de las posiciones. Para Andrés Moreno, en cambio, la caída significó la cuarta en fila y caer en el último sitio de la tabla, lugar en el que también lo acompaña el campeón defensor, que sufrió su segundo revés al hilo (también quedó en esa colocación Jorge Messina, con la diferencia de que este está en una serie positiva).
Polémicas y particularidades al margen, se vio un muy buen partido de paddle y eso es, en suma, lo que más gratifica a todos los que forman parte del EM Paddle Tour 2014. El cual, en su próxima fecha, debería tener un partido de esos que atrapan todas las miradas. ¿Por qué? Por la simple razón de que tendrían que jugar los cuatro primeros de la tabla: Francisco Seguí con Federico Sela (primero y cuarto) contra Pablo Fullana y Hernán Onzalo (segundo y tercero). Indudablemente, una prueba de fuego para el joven invicto marplatense. ¿Dara la cara esta vez? Lo averiguaremos la semana próxima...
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