sábado, 19 de mayo de 2012

SINTESIS DEL MATCH

La falta de variantes está complicando el fixture del EM Paddle Tour 2012 y además, le está poniendo pruebas difíciles de superar a los jugadores más experimentados. Porque en esta oportunidad, a la baja médica de Folch (se espera que retorne el próximo jueves, para celebrar su cumpleaños sobre el cemento de My Way), se sumó la imposibilidad de asistir de Pablo Fullana por compromisos familiares. Entonces, una vez más hubo que recurrir a la buena voluntad del campeón, Miguel Queimaliños, quien de esta forma jugó su sexto partido en forma consecutiva (racha más larga, superando los cinco que había acumulado Avellaneda tras su retorno de los Estados Unidos). Claro que la consecutividad desgasta, que era lo que se quería evitar cuando se armó el calendario a principios de temporada. Sin embargo, los imponderables de siempre hicieron que ese esquema tan aceitado pasara a ser parte de aquellos elementos del mundo ideal que nunca adquieren su forma corpórea por más que uno lo desee intensamente.
Preámbulos al margen, el match en cuestión quedó planteado de la siguiente manera: Roberto Lapalma - Francisco Seguí contra el propio Queimaliños y Diego Avellaneda. El condimento fundamental de este sabroso cotejo era que se ponía en juego la cima del campeonato, con el interesante aderezo de que se encontraban los tres jugadores más importantes del circuito: Queimaliños, Lapalma y Seguí. Dadas las circunstancias, no se podía esperar otra cosa que no fuera un partido de altísimo vuelo y, nobleza obliga, hay que felicitar a los players porque estuvieron a la altura de las circunstancias.
El primer set comenzó muy parejo, con todos los jugadores bastante afinados con su servicio. Miguel era incisivo con sus saques bajos y veloces a la pared, Francisco lastimaba con sus pelotas altas, Roberto con sus servicios colocados e incómodos y Avellaneda con sus pelotas planas y bajas. Todo eso motivaba errores en las devoluciones o saques ganadores que llevaron el partido al terreno de los detalles. Es decir, una zona en la que la dupla que aprovechara el menor resquicio iba a sacar una sutil pero decisiva diferencia. El primer quiebre llegó en el noveno game, cuando con el marcador igualado a cuatro por bando, Bigote fue doblegado con su saque a partir de las buenas devoluciones de revés de Seguí, que cada día progresa más y se va sintiendo más cómodo en las dimensiones reducidas de la cancha de paddle (con respecto a las de tenis). Sin embargo, cuando parecía que estaba todo servido para que Lapalma y su joven compañero se llevaran el parcial, Francisco perdió momentáneamente la brújula con su servicio, a la vez que Big Maq comenzaba a encontrarle la vuelta a esas pelotas elevadas y lograba hacer correr su derecha furibunda. Eso derivó en un 5-5 que hacía presagiar una extensa definición del set. Sin embargo, otra vez desafiando a toda la lógica, fue Miguel quién aflojó con su saque y a partir de una serie de puntos mejor jugada por Fran Y Roberto, fueron nuevamente éstos quienes quedaron en posición de cerrar la primera manga. Y ahí si, con el poco brillante pero efectivo saque colocado que complicaba a sus adversarios, Lapalma fue el artífice de un game en el que no pasó sobresaltos para cerrar la cuestión por 7-5.
El arranque del segundo parcial fue más de lo mismo, en el sentido de la tónica absolutamente empardada y reñida del desarrollo del juego. Esta vez el cansancio hizo que los quiebres llegaran antes, pero se sucedieron consecutivamente, lo que hizo que otra vez el score llegara al cuatro iguales por bando. De un lado, la pareja de los lungos se sostenía en el sólido partido de Seguí, cuyos golpes potentes y profundos hacían estragos en la resistencia rival. Del otro, Queimaliños empezó a encontrar el toque justo para los globos sobre la extensa humanidad de sus adversarios, al tiempo que Avellaneda ganaba solidez en la red para aprovechar las devoluciones que llegaban cortas. Una vez más, entonces, el partido se redujo a los pequeños detalles y en ese estratégico juego punto por punto, apareció una de las dos jugadas brillantes del cotejo. Con el saque de Lapalma, Avellaneda tiró una increíble devolución de revés paralela que lo dejó a Francisco de estatua y se filtró pegadita a la pared para morir en el fondo sin posibilidad de ser devuelta. Ese punto dejó la puerta abierta al quiebre que finalmente Bigote y Miguel consiguieron, para luego cerrar con el servicio de Big Maq y emparejar el asunto a un parcial por lado.
La otra jugada de la tarde noche llegaría en el tercer parcial, donde la situación cambió de rumbo y hubo un dueto que manejó las acciones (más allá de algún momento de zozobra). Allí, Lapalma pudo realizar algo que venía buscando hace tiempo: Superar a Queimaliños con una devolución paralela de derecha imparable. Todo en el marco de un rápido 4-1 a favor del joven crédito marplatense y el espigado hincha de Quilmes. Una de las claves de semejante diferencia fue la imprecisión de Avellaneda, que con el correr de los juegos fue perdiendo confianza y eso lo hacía pegar la volea sin la suficiente convicción, a la vez que no ponía la empuñadura plana y firma para definir con justeza. Hubo un pequeño bache en el 4-2 que parecía que Miguel y Diego podían aprovechar, pero el saque de Big Maq falló a la hora de ratificar el quiebre que habían conseguido sobre un cansado Francisco y posteriormente Lapalma volvió a sacar con autoridad para forzar a los oponentes a cometer errores y conseguir una dura pero más que merecida victoria con el contundente 6-2 final para el tercer y último set.
Con esta victoria, Roberto finalmente consigue subirse al primer puesto al superar por un punto al campeón defensor, logrando además su segunda victoria consecutiva. A la vez, Seguí ratifica su condición de jugador del momento, al sumar su cuatro partido ganado en serie (tres de ellos sobre Miguel y otros tantos sobre Avellaneda, lo que parece ser el comienzo de una suerte de "paternidad"), lo cual lo consolida en el podio y le da posibilidades de entusiasmarse con ir a por el título. Para Queimaliños significó su tercera derrota al hilo, siendo esta la peor racha desde que juega en el EM Paddle. Mientras que Avellaneda sumó su segunda caída consecutiva, ratificando su irregularidad en un año en el que no pudo ser constante como solía serlo (de hecho, su pérdida de regularidad ha sido una marcada tendencia desde su lesión en la cabeza y el cambio de paleta). Por otra parte, en términos de duplas, los ganadores sumaron un nuevo encuentro sin perder y se han transformado en otro de los duetos "imbatibles", ya que han ganado los tres que disputaron en tándem.
La continuidad del circuito está en jaque para la próxima semana. El bahiense Fullana y el marplantense Seguí se irán para sus pagos aprovechando el fin de semana largo. Mientras que Lapalma está considerando hacerse una escapada. Si Roberto se baja, habrá que cancelar la fecha ya que sólo quedarían tres jugadores disponibles. Caso contrario, el oriundo de Bernal deberá defender la punta en compañía de Folch, mientras que del otro lado Avellaneda y Queimaliños irán por la revancha, buscando evitar su tercera derrota en serie. Con el agregado de que, nuevamente, estará en juego el liderazgo del EM Paddle Tour 2012, que se mantiene vibrante como siempre.

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