domingo, 14 de abril de 2013

SÍNTESIS DEL MATCH

Nada va a ser sencillo para la Organización del EM Paddle Tour 2013. A principios de temporada, con la incorporación de 3 nuevos valores, parecía que los inconvenientes para armar los encuentros se eliminaban al conformar una robusta plantilla con nueve jugadores en total. Sin embargo, a poco más de dos meses de haber dado inicio a la temporada oficial del circuito, los problemas para concretar los matches empiezan a sucederse y ponen en riesgo la normal continuidad del circuito EM.
La gran noticia de la semana fue que el esperado retorno de Martín Perilli finalmente no se concretará. El lunes regresó de su viaje por Oceanía y ya estaba diagramada su vuelta a las canchas para el jueves. Sin embargo, el martes nos desayunamos con que el hombre había decidido (intempestivamente) retomar la Facultad y, por ende, no podrá ser de la partida al menos hasta Julio (quizás Agosto) dado que le toca cursar una materia los días jueves. Semejante baja inesperada tuvo sus efectos en el corto plazo y también los tendrá en el largo. En lo inmediato, obligó a buscar reemplazante. Se tanteó a Francisco Seguí, pero dada la escasa anticipación en el aviso, no podía. Finalmente se lo convocó a Miguel Queimaliños. Cuando todo aparentaba estar resuelto, Federico Sela avisó el martes que el jueves operaban a su padre, razón por la cual se tenía que bajar. Así, se logró contar con la participación de Sebastián Cufré. En consecuencia, lo que se presagiaba en la previa respecto al match se pudo cumplir, pero los recursos se empezaron a ver limitados. Y eso es lo que preocupa en el largo plazo, ya que Mayo está a la vuelta de la esquina y durante ese mes se producirán las partidas al extranjero de Cufré (por un mes) y la de Onzalo (por casi cuatro meses). Sumadas a las de Perilli, el número de jugadores queda reducido a 6. La factibilidad de jugar existe, pero se requerirá el mayor compromiso posible de parte de esos seis para estar disponibles ante cualquier eventualidad, considerando que la alta tasa de deserciones sufrida  hasta ahora podría reflejarse en sucesivas negativas a las convocatorias.
Yendo al encuentro en sí mismo, después de tantas idas y vueltas el Match Maker del Paddle Tracker (Powered by Federico Sela) determinó que se tenían que enfrentar dos parejas que hacían su debut oficial absoluto como tales: Hernán Onzalo y Pablo Fullana contra Miguel Queimaliños y Sebastián Cufré. En los papeles se podía presagiar un duelo entre dos "corredores" con un juego más utilitario (los primeros) contra dos jugadores más técnicos y cerebrales (los segundos). Y en esa pulseada resultó que la balanza se inclinó contra aquellos que "pensaron" más el partido y lo lucharon menos.
En el arranque se los vio mejor plantados a Sebastián y a Miguel, que marcaron el terreno rápidamente al quebrar el servicio de los rivales en la primera oportunidad que se les presentó. A partir de allí tuvieron el control mental del desarrollo y se dedicaron a imponer su juego más sutil, con "Big Maq" apelando a toda su destreza para colocar pelotas difíciles de levantar. Ni siquiera el inagotable Onzalo, que nunca se cansa de correr, podía sostener solo los embates rivales. Encima Fullana lo miraba como diciendo: "Si yo tengo que correr así no duro dos games". Entonces Hernán fracasaba porque no podía cubrir toda la cancha y ambos terminaban desacomodados, a punto tal que en algunos puntos quedaban parados un detrás del otro.
Todo eso hizo que Cufré y Queimaliños tuvieran mucha confianza, lo que les permitió sacar una cómoda ventaja. Sin embargo, a mediados del set el partido entró en una suerte de vaivén que se repetiría a lo largo de toda la tarde:  Por momentos iba bien una de las duplas, pero luego caían en un bache y levantaba la otra. Así es, en parte, como se explica que el marcador final del primer parcial terminara siendo 6-4 a favor del bicampeón y su compañero, con un solo quiebre de diferencia.
Para la segunda manga el desarrollo se mantuvo dentro la tendencia antes mencionada. Cufré alternaba grandes jugadas con errores no forzados en pelotas muy fáciles. De hecho, casi concreta una acción formidable: Jugando del lado izquierdo, Fullana le tiró al revés una bola, y él la devuelve con un drop de revés. La pelota pica y se va por la puerta. Si no fuera porque cayo 5 centímetros fuera de la cancha, daba para que se vayan todos y cerrar Slice Paddle. Miguel lastimaba pegando con su drive de derecha como siempre, pero estuvo lejos de un nivel de excelencia, sobre todo porque dejó cerca de 20 pelotas colgadas en el fleje, por lo que habrá soñado y bastante con el mismo la noche posterior al partido. Hernán mostró mucho despliegue, pero le faltó justeza en las devoluciones, lo que hizo que prácticamente su equipo no contara con chances de quebrar el servicio rival. Y Pablo falló más de la cuenta con su saque. Si bien hizo un buen papel, hubo lapsos en los que sentía que no le salía una (varios smashes a la red o a la pared del fondo) y terminó viniéndose abajo moralmente, sobretodo en el cierre del segundo set. Allí, en el tie-break, justamente, es donde afloró la fortaleza más grande de Queimaliños. No, ni la técnica ni la muñeca. Lo mental. Mucha actitud ganadora. Habrá que ver si eso viene del bicampeonato o el bicampeonato viene de la actitud (probablemente más lo segundo que lo primero). Lo cierto es que ahí, cuando el muy buen y muy disputado partido exigía que la voluntad de una de las dos parejas se impusiera, Miguel tiró la chapa a la cancha y correctamente acompañado por Cufré logró sentenciar el resultado con un 7-4 que les permitió adjudicarse la "muerte súbita" y sellar el 7-6 definitivo.
Con este resultado, Queimaliños se arrima a la punta y empieza a respirarle en la nuca a Seguí y a Lapalma. Además, cortó una mini racha negativa de dos sin ganar. Cufré, en tanto, también salió de perdedor después de tres encuentros sin halagos y se acomodó en el pelotón de los de arriba. Para Onzalo, por su parte, sigue la malaria ya que acumula cuatro encuentros sin poder sumar de a tres (dos empates y dos derrotas). Fullana, a su vez, jugó por tan sólo tercera vez en el año y acumuló su segunda caída, lo que no representa un comienzo alentador (quizá vinculado a la falta de continuidad por su lesión en la rodilla y otras yerbas).
La realidad marca que esta temporada casi todos pueden aspirar al título. Sin ir más lejos, tras este cotejo quedaron 6 jugadores separados por apenas dos puntos. Por lo tanto, Miguel Queimaliños tendrá que esforzarse al máximo si quiere repetir y Francisco Seguí, quien arrancó como el gran candidato, deberá estar atento y no dormirse en los laureles.
Para la próxima, justamente, será el turno del lungo marplatense que deberá defender su invicto (es el único que no perdió hasta ahora en lo que va de 2013). Contará con la compañía de Federico Sela. Enfrente, Pablo Fullana y Hernán Onzalo buscarán revancha. Todo esto, si nada extraño ocurre y no surgen inconvenientes de último momento, algo que parece ser la constante en esta turbulenta temporada del EMPT.  

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