Un nuevo mes comenzó en el marco del EM Paddle Tour 2013 y, sin embargo, se siguen repitiendo algunos de los inconvenientes de antaño. Esta vez, el tema fue conseguir al cuarto jugador para que se realice el match. Originalmente ese lugar, de acuerdo al fixture distribuido de antemano, debía ser ocupado por Pablo Fullana. Sin embargo, como viene sucediendo con demasiada asiduidad este año, el oriundo de Punta Alta avisó el día anterior que se tenía que bajar. En consecuencia, se tanteó al resto de los que (supuestamente) podían a llegar a estar disponibles (dado que Martín Perilli y Miguel Queimaliños se hallaban fuera de la Ciudad de Buenos Aires). Primero se tanteó a Francisco Seguí, el líder del Torneo, pero lamentablemente ya tenía otros compromisos arreglados. Posteriormente se le preguntó a Federico Sela, pero el jugador que vive más cerca de Slice Paddle también tenía otros asuntos que atender. Por lo tanto, la única opción posible era la de Diego Avellaneda y fue Bigote quien completó el cuarteto para que se lleve a cabo el encuentro. Este cambio hizo que se modificara la constitución de las parejas para el match. Así, Roberto Lapalma hizo dupla con Sebastián Cufré, mientras que Hernán Onzalo jugó con Avellaneda (como había ocurrido la semana anterior).
El partido arrancó con cierta demora pero no por los habituales problemas de tránsito que suelen padecer los players cuando se movilizan en el auto particular de alguno de ellos o en taxi, sino porque Onzalo calculó mal la cantidad de cuadras que había que caminar tomando el subte E y eso hizo que el trayecto de llegada se demorara un poco más de la cuenta. No obstante, les sirvió como una muy buena e intensa entrada en calor.
El partido empezó muy equilibrado, con cada uno de los equipos aprovechando sus fortalezas. Lapalma comenzó sacando con mucha efectividad y lastimando con sus pelotas profundas y bien pegadas a las bandas. Cufré dio muestras de poseer una muy buena muñeca, sobre todo para pegar con slice y bajar mucho la pelota. Del otro lado, Onzalo hacía gala de su incansable despliegue para correr todas las pelotas y la solidez para mantener los peloteos de fondo, mientras que Avellaneda tomaba la red cada vez que podía y buscaba cerrar los puntos con sus voleas bien dirigidas. En ese marco, los puntos se fueron sucediendo en forma bastante rápida, sin que se contaran chances de quiebre por cada bando. Así se llegó al 5-5 iguales y todo parecía apuntar hacia un tie-break. Sin embargo, en el instante clave Hernán y Diego forzaron sobre el saque de Roberto con un par de buenas devoluciones y aprovecharon la oportunidad para romper el servicio de Lapalma y luego ratificar ese quiebre, resolviendo el primer parcial con un ajustado 7-5 a su favor. Un hecho destacable de ese primer set fue que Sebastián volvió a tirar uno de esos golpes a lo "Matrix" (como él los define) pegando de espaldas, realizando una contorsión difícil de replicar.
Para la segunda manga el desarrollo del encuentro cambió radicalmente. Envalentonados y con la confianza por las nubes tras haber ganado el primer set, Onza y Bigote salieron a llevarse a sus adversarios por delante. Con mucha autoridad y atacando en cada oportunidad que se les presentaba, ganaron 3 games seguidos al tiempo que quebraron el servicio de Cufré para sacar una ventaja de 4-1 que parecía decisiva.
Sin embargo, Avellaneda volvió a padecer una de esas crisis existenciales que le agarran en los momentos en los que tiene la responsabilidad de cerrar un set con su saque y se desinfló por completo. No solo perdió el servicio (incluso cometiendo una doble falta), sino que se fue por un rato de Slice Paddle. Sus voleas perdieron la precisión que hasta ahí tenían, se quedaba a mitad de camino de la red y las devoluciones morían en la red o quedaban demasiado cortas a merced de los rivales. Del otro lado, no dejaron pasar la oportunidad y Roberto volvió a acelerar la marcha, bien acompañado por Sebastián que empezó a ajustar mucho más sus voleas con slice, logrando reducir la cantidad de errores no forzados. Así consiguieron pasar 6-5 adelante en el marcador. Sin embargo, una tenue reacción de sus rivales volvió a emparejar ligeramente las acciones y el desenlace del set quedó sujeto a ser dirimido, esta vez sí, en un tie-break. En el mismo arrancaron mejor Lapalma y Cufré, que llegaron a sacar una ventaja de 3-1. Del otro lado parecían resistirse a dejar escapar el parcial así nomás. Hernán y Diego volvieron a forzar la marcha y llegaron a poner el score 4-5 en contra. Ahí, con el saque de Roberto, se acabaron las esperanzas. Dos sólidos servicios definieron la cuestión y el segundo set quedó para Lapalma y Cufré por 7-6 (7-4 en la "muerte súbita"). Algo que, teniendo en cuenta el bajón de Avellaneda (que también arrastró ligeramente a su compañero), no resultó para nada sorprendente.
La cuestión pasaba por saber cómo iban a reaccionar Onzalo y Bigote ante tan duro golpe, ya que parecían tener el triunfo en sus manos y ahora se encontraban definiendo la historia en un tercer set. En el primer game, Avellaneda recuperó la seguridad que había perdido a lo largo del segundo ser con su saque y rápidamente él y su coequiper se sacaron la "mufa" de encima consiguiendo el punto. Pero del otro lado de la red Roberto y Sebastián siguieron su plan de juego a la perfección y emparejaron el marcador jugando con mucha autoridad en la red y, como buena parte del partido, bajando la pelota a los pies de sus rivales para que estos no pudieran jugar con comodidad. Posteriormente Onzalo mantuvo su saque sin mayores inconvenientes y, a partir de ese momento, sobrevino lo que terminaría siendo el mejor game del partido. Con Cufré al saque y el marcador 2-1 a favor de Hernán y Diego, se disputó un juego que duró alrededor de 15 minutos. Fue una sucesión de puntos extraordinariamente luchados y bien jugados de uno y otro lado. Donde cada pareja se resistía a dar el brazo a torcer y la pelota iba y venía frenéticamente, golpe a golpe. Así el marcador fue variando entre infinitas igualdades y ventajas para uno y otro lado. Hasta que finalmente Onzalo y Avellaneda jugaron mejor dos puntos seguidos y forzaron el quiebre que les dio el 3-1 a favor y el consuelo de obtener el Tie Advantage en un match en el que, en algún momento, estuvieron extremadamente cerca de llevarse los tres puntos.
Lo cierto es que a los efectos estadísticos el resultado final se considera un empate, lo que prolonga la racha sin victorias de las mayoría de los participantes. Para Onzalo y Avellaneda significó el tercer encuentro sin halagos, en ambos casos con 2 empates y una derrota. A su vez, para Sebastián Cufré también representó el tercer partido sin triunfos, pero en su caso con 2 derrotas y un empate. En cambio, para Roberto Lapalma este fue el tercer partido sin reveses, ya que acumula 2 victorias y una parda. Aunque seguramente se estará lamentando porque perdió la posibilidad de tomar la punta en soledad, ya que con el punto que jugó apenas logró igualar la línea de Francisco Seguí (que tiene dos encuentros menos jugados).
Lo que sí se pueden llevar todos los participantes como principal valor de la tarde-noche, es que disputaron un partido sumamente intenso y bien jugado en varios pasajes que, por ahora, se sitúa tranquilamente entre los mejores de esta "joven" temporada del EMPT. En el horizonte se avecina la vuelta de Martín Perilli al circuito (jugaría con Onzalo) y, se supone, la participación de Pablo Fullana en dupla con Federico Sela. ¿Podrá Onzalo ratificar todo lo bueno que mostró hasta ahora? ¿O será hora de que el bahiense y "Tamagochi" ganen su primer partido jugando juntos (llevan un empate y cuatro derrotas)? Todas estas incógnitas se develarán la próxima semana, cuando se dispute un nuevo capítulo del apasionante circuito al que le dan vida los "Titanes del Cemento" en Slice Paddle.
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