domingo, 21 de septiembre de 2014

SÍNTESIS DEL MATCH

Cuando parece que no hay situaciones que puedan poner en jaque a la Organización del EM Paddle Tour, surge algo nuevo bajo el sol. En este caso, cuando ya todo estaba listo para el el match que se debía disputar en la tarde noche del jueves, un mensaje de Pablo Fullana en horas del mediodía encendió la alarma: "Problemas en el laburo. Imposible conseguirme reemplazo a esta altura, ¿no?".
La primera reacción fue pensar que era una broma de mal gusto. Sin embargo, no era así. Y entonces, cuando las esperanzas del pueblo paddlelístico parecían hacerse trizas, apareció la solución: Convocar al "Súper Héroe" del Paddle, Federico Sela. Un verdadero paladín de la justicia deportiva que es capaz de jugar a este deporte 7 x 24 si la vida se lo permitiera. Sela no decepcionó y tras arreglar algunos asuntos personales, confirmó su presencia y salió "volando" en su "Pochoclo" gris para pasar a buscar la ropa y la paleta por su casa a fin de llegar en horario a la cita sobre el cemento de Slice Paddle.
La deserción del bahiense más la previamente anunciada de Andrés Moreno (justo era la semana en la que le tocaba trabajar el viernes en turno noche, por lo que se le complicaba asistir el jueves al paddle) dieron lugar a la reedición del que, indudablemente, se ha transformado en el duelo más clásico la historia del EMPT: Miguel Queimaliños y Diego Avellaneda contra Gustavo Beltrame y Federico Sela. Un choque de players con una vasta trayectoria en el circuito, en el cual se da el contrapunto de la experiencia (veteranía, dirían los malintencionados) contra la juventud.
Habiendo un campeón de cada lado y dos jugadores de alto vuelto como laderos de cada uno, se esperaba que se presentara un partido parejo. Sin embargo, el primer set fue un monólogo de Big Maq y Bigote. Un poco porque Avellaneda salió encendido desde el vamos y eso hizo que Miguel entrara en calor mucho más rápido de lo que lo suele hacer habitualmente (cuando los puntos se ganan y la pelota corre, es más fácil entrar en sintonía con celeridad), pero fundamentalmente porque el Expreso de Villa Ballester nunca se halló en la cancha durante ese primer parcial. Entonces, por más que Sela fuese pura voluntad y jugara muchos puntos de notable categoría (mostrando no sólo una marcada evolución con el saque sino en todo su arsenal de golpes), no alcanzaba el esfuerzo de uno para contrarrestar el aluvión de pelotas de dos adversarios que estaban enchufados y devolvían todas. Por eso no fue de extrañar que una vez que se produjera el primer quiebre sobre el saque de Fede, el set se terminara tras una sucesión de cinco games consecutivos ganados por Queimaliños y Avellaneda, que cerraron la manga con un inapelable 6-1 a su favor.
La mano cambió decididamente en el segundo parcial, ya que el Colo pareció hacer "click" y se metió en lo que estaba pasando sobre el cemento de Slice Paddle. Mucho más preciso en los golpes y, sobre todo, en los globos, desactivaba las subidas de Avellaneda y aprovechaba cierta falta de movilidad de Queimaliños para hacerlo pegar incómodo. Eso, sumado a que el Ogro mantenía el nivel de su juego, hizo que se encontraran rápidamente con la posibilidad de romper el servicio de Bigote y quedar adelante 2-1. Sin embargo, les faltó consistencia para aprovechar el viento a favor y en el game siguiente el Colo no pudo mantener su saque, con lo que el score volvió a quedar igualado. De ahí en más se asistió a un verdadero duelo de paddle que, sin dudas, llenó los ojos de cualquier espectador imparcial. La "perla" del match estuvo a cargo del señor Avellaneda que, ante una pelota alta que le caía para la volea muy cerca de la zona de la red, en lugar de apelar a un smash violento, "cortó" la pelota con un golpe de revés con slice que hizo que la misma cayera prácticamente muerta del otro lado, sin darle chances a sus adversarios de reaccionar desde el fondo de la cancha (eso sí, confesaría post partido que si bien la intención la tuvo, como la "enganchó" un poco, salió mejor de lo que suponía, así que hubo un dejo de suerte en el toque de calidad).
Volea va, volea viene, derechas y reveses cruzando la cancha hacia uno y otro lado, lo cierto es que el marcador fue evolucionando hasta llegar al 5-5, tras un décimo game en el que el bicampeón y su compañero dejaron pasar un par de match points al no poder quebrar en reiteradas ocasiones el servicio de Beltrame. La historia parecía repetirse luego, ya que tras un sólido game de saque de Queimaliños, en el juego siguiente mientras el que servía era Federico, las oportunidades de quiebre y de cerrar el partido se seguían dilapidando entre el apuro de Avellaneda y la excesiva cautela de Miguel, a quien parecía "encogérsele" el brazo ante la responsabilidad de cerrar el match. Finalmente, en un 30-40, Bigote sintió que era "ahora o nunca" y salió a atacar con firmeza el saque de Sela, lo que le permitió pegar una buena volea tras la devolución que dejó a Fede mal parado y así se cerró el parcial con un 7-5 que les dio una merecida pero trabajosa victoria a los experimentados, sobre todo porque sus adversarios repuntaron muchísimo en el segundo set, en el cual jugaron a la verdadera altura de sus posibilidades y condiciones.
Con este resultado, Federico Sela sigue perdiendo terreno con respecto a los líderes, ya que sumó su segundo derrota en fila y va observando como Hernán Onzalo se aleja más y más. Para Gustavo Beltrame, en tanto, la caída significó su quinto juego sin halagos (3 perdidos y 2 empatados) y empieza a ver de muy cerca el fondo de la tabla. Miguel Queimaliños, por su parte, demostró que volvió intacto de su "gira asiática" y se mantiene a la expectativa, ya si bien parece estar a muchos puntos de la cima, tiene algunos encuentros por recuperar que, en caso de una buena racha, lo podrían catapultar nuevamente a los primeros puestos. Mientras que Diego Avellaneda se está reencontrando con su mejor versión poco a poco y ahora lleva 4 partidos sin reveses (con dos pardas y dos triunfos), aunque no da la sensación de que tenga margen para arrimarse seriamente a la cima.
Para el cierre, la Organización quiere hacer hincapié en la extraordinaria predisposición de Federico Sela quien, literalmente, salvó la realización del partido. Sin su buena onda y energía para hacerse un espacio en la agenda y venir a jugar con el nulo aviso previo, hubiera sido imposible concretar este match ante la inesperada deserción de Fullana (quien, dicho sea de paso, tendrá que pagar las bondiolas que le prometió al Ogro). ¿Quién jugará la semana próxima? Imposible saberlo. En el Olimpo de los "Titanes del Cemento" las aguas están revueltas y el oráculo ya no se atreve a hacer pronósticos...

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