La gran expectativa en la previa estaba dada por saber si Miguel Queimaliños, el campeón defensor, iba a poder sostener la punta en compañía de Rodrigo Folch, hasta ahora el jugador con peor rendimiento del certamen. Por otro lado, los vericuetos del sistema de armado de partidos volvían a emparejar a Federico Sela con Roberto Lapalma, quienes en su último partido juntos se habían sacado unas cuantas chispas y era un incógnita saber cómo iban a funcionar en esta ocasión.
El primer set fue parejo pero no por lo bien disputado, sino simplemente porque los defectos superaban a las virtudes y la mayoría de los jugadores exhibían una alarmante irregularidad. De hecho, esa tendencia se repetiría a lo largo de todo el encuentro y solo Big Maq lograría sostener un nivel de juego regular a lo largo de toda la tarde noche en Slice Paddle. Afortunadamente para sus aspiraciones, ya que Yogi lucía ausente, en una de sus habituales "escapadas mentales" en las que se pone a pensar en sacar fotos de mariposas (porque el tipo no las caza, las fotografía). Entonces simplemente se limitaba a acompañar con poco juego, sin descollar con sus tiros "corrugados". Del otro lado de la red, en tanto, se observaba a un Roberto tímido, incómodo con su saque y no muy activo en ataque, con demasiada pasividad para jugar. Mientras que Sela se debatía en una lucha interna por su falta de precisión para cerrar las jugadas, alternando buenas y malas. En ese contexto de medianía paddlelística, quedaba claro que quien marcara la primera diferencia se haría del parcial. Y fueron Miguel y Rodrigo quienes consiguieron ese quiebre para establecer esa ínfima ventaja y finalmente quedarse con el primer set por 6-4.
El desenlace de la primera manga significaría, a su vez, un punto de inflexión en el desarrollo del cotejo, ya que a partir de ahí Lapalma y Sela se desdibujaron completamente. Perdieron todo espíritu competitivo, dejaron de hacer lo poco bueno que estaban haciendo y se entregaron mansamente a los designios de sus adversarios. Para colmo, del otro lado Folch estuvo un poco más participativo (no mucho, pero lo suficiente como para sumar algo más que en el primer parcial) y la derecha de Miguel comenzó a correr con mucha más fluidez, lo que le permitió castigar a fondo con ese golpe y encadenar una gran serie de winners que dejaron sin posibilidades de defensa a sus oponentes. Ante ese panorama, no resultó para nada extraño que en un abrir y cerrar de ojos tomaran una apabullante ventaja de 5-1. Eso sí, les costó un poco cerrar la historia, ya que entre cierto relajo y que Lapalma y Sela esbozaron una tibia reacción (seguramente por el hecho de tener menos presión ya que a esa altura no tenían nada que perder), el marcador se puso 5-3 y se generó algo de incertidumbre sobre el desenlace del encuentro. Pero enseguida Queimaliños puso las cosas en su lugar, jugó un game impecable para definir la historia y sellar el 6-3 que les permitió a él y a Folch llevarse la victoria y los tres puntos a casa. Sin brillar ni jugar demasiado bien, pero con la consistencia suficiente como para aprovechar sus momentos y la pálida performance de sus oponentes. Desde lo técnico, apenas se pueden destacar un par de jugadas: Un paralelo impecable de Fede a Miguel que lo dejó haciendo la estatua y la subsiguiente respuesta en sentido inverso, con Miguel tirando un drop shot cortísimo e inalcanzable que casi lo deja a Fede dándose de trompa contra la red.
Lo que se viene en el futuro del EM Paddle Tour 2012 es un duelo con más implicancias en la parte baja del campeonato que en torno al liderazgo. Deberían volver a verse las caras (si todos están disponibles), frente a frente, Federico Sela y Rodrigo Folch, en un nuevo capítulo de esta lucha apasionante por evitar ser "cola de perro". Junto a "Tamagochi" jugará Diego Avellaneda, que tampoco puede relajarse en exceso porque su actual mala racha los tiene apenas a un par de escalones de distancia del fondo. Mientras que Yogi hará tándem con el marplatense Francisco Seguí, el único de los cuatro que tiene aspiraciones de ir a por el título.
No obstante, imperdible, y ojalá que con un mejor despliegue desde el nivel de juego, algo que por suerte ha sido la característica prevaleciente a lo largo de toda la temporada.
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