domingo, 7 de octubre de 2012

SINTESIS DEL MATCH

Para cada uno de los varios jugadores que se vienen intercambiando la punta del torneo en los últimos meses (Pablo Fullana, Francisco Seguí, Roberto Lapalma y Miguel Queimaliños) se está haciendo realidad aquello de que "lo difícil no es llegar sino mantenerse". Porque el desafío que representa defender el liderazgo o incluso ampliarlo, suele ser una tarea ardua de ser llevada a cabo. En este caso lo padeció Fullana, quién compartía equipo con el reaparecido Folch (que casi desaparece de vuelta, acusando dolores en su hombro derecho). Enfrente se ubicaron Lapalma y Sela, players que tampoco habían visto actividad en los últimos quince días.
El arranque del partido sorprendió por un par de motivos. Por empezar, Roberto arrancaría una "tarde de furia" que lo haría irse, según sus propias palabras, "muy contrariado" al final del match. La razón por la cual estuvo "de mal humor y puteando para todos lados", según la impresión de los presentes, estaba vinculada a ciertas reestruturaciones en el ámbito laboral que lo pueden llegar a relacionar con un pasado al que nunca desea volver. A tal punto lo desequilibró mentalmente el asunto, que casi no va a jugar el partido. De hecho, le costó bastante entrar en juego, ya que el primer set fue un paseo del bahiense y de Yogi. Y ahí estuvo la otra razón por la cual ese comienzo fue sorprendente. El nivel de Rodrigo fue superlativo, por lejos su mejor pasaje de juego de toda la temporada. Si a la frustración de Roberto se suma el flojísimo nivel de Federico, que no acertaba una, y la regularidad de Pablo, resulta fácil entender el lapidario 6-1 con el que Fullana y Folch se llevaron el primer parcial. Una verdadera paliza que, además, dejó la triste imagen de Lapalma peleando a los paletazos con la red de metal en un momento de locura.
Para el segundo set la historia se tornó más pareja. Sela levantó poco a poco su nivel y se tuvo que armar de paciencia para no terminar a las trompadas con Roberto, que seguía maldiciendo sin ton ni son, sin poder salir de esa amargura y tensión que lo embargaba. Sin embargo, la clave no estuvo tanto en la levantada de ellos, sino en los errores que cometieron Rodrigo y Pablo. De lo iluminados que habían estado en la primera manga, pasaron a opacarse un poco, con Fullana algo perdido y Folch ligeramente impreciso, pero aún así manteniendo un interesante nivel. Parecía que lo tenían Lapalma y Sela cuando quebraron y se pusieron 4-2, pero sus rivales aprovecharon la increíble falta de comunicación y la endeblez psicológica de sus adversarios para ponerse 4-4. En ese instante, cuando estaba todo dado para que cerraran el match con un triunfo categórico, ocurrió un milagro inesperado. Fede y Roberto zafaron un par de puntos, Pablo y Rodrigo aflojaron con el servicio y entonces la taba se dio vuelta, dejando el score 6-4 a favor de quienes parecían encaminados hacia una dura derrota.
Para el tercer set se esperaba otra contienda reñida y disputada, sin embargo, no hubo equivalencias. La clave radicó en que Folch se fue del partido (uno de esos viajes de la mente que se suele hacer de tanto en tanto, lo que demuestra graves problemas para mantener la concentración y el enfoque) y que Sela tuvo una charla clave con Lapalma antes de empezar ese parcial decisivo, en la cual lo arengó para que jugaran en equipo, ya que de esa forma iban a tener mejores resultados. Y no se equivocó Míster Sela, ya que con un poco más de tranquilidad y comunicación, les bastó para barrer con sus desorientados rivales que nunca pudieron recuperarse moralmente del impacto que les significó no haber cerrado un cotejo que tenían en sus manos. Rápidamente Roberto y Fede establecieron una ráfaga tremenda que los dejó 5-0 adelante y posteriormente cerraron con comodidad el juego al ratificar en la chapa un 6-1 apabullante.
Amén del resultado, la sensación que quedó flotando en el ambiente es que el partido fue mediocre e innecesariamente jugado en un ambiente de tensión producto de la conflictuada jornada que vivió Roberto Lapalma. Ojalá que los quince días que tendrá de descanso, le permitan reflexionar y encontrar algo de paz interior para no trasladar ciertas preocupaciones del ámbito laboral al cemento de Slice. Justamente la idea del EM Paddle Tour es competir pero en un ambiente distendido, donde cada uno de los que juega tiene un buen vínculo con el resto. Deseamos que este incidente no rompa esa armonía y se transforme en un hecho aislado.
Pasando a las estadísticas, Pablo Fullana desperdició una buena oportunidad para cortarse en la punta y sigue a dos de distancia de sus perseguidores (que ahora son tres), además cortó una racha de dos victorias al hilo y perdió por tercera vez en igual cantidad de encuentros con Folch, lo que demuestra que no son una buena pareja. Para Rodrigo, significó la séptima derrota en ocho partidos y empieza a hundirse en el sótano de las posiciones. Roberto, a pesar de su aciaga tarde, sumó tres puntos claves que lo ponen en carrera, aunque está atravesando un período de notoria irregularidad, ya que alternó victorias y derrotas en sus últimas cuatro presentaciones. Federico Sela, en tanto, cortó una serie de tres sin halagos y tomó una luz de distancia que le permite soñar con zafar del oprobio del último puesto.
La próxima fecha, de no mediar inconvenientes, tendrá a los siguientes Titanes del Cemento en cancha: Miguel Queimaliños y Diego Avellaneda, contra Francisco Seguí y Federico Sela. Otro extraordinario duelo en que el la punta estará en juego, como cada semana en el cada vez más apasionante EM Paddle Tour 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario